Bienvenidos al blog de Doña Mencía Cofrade, el programa de Semana Santa de la emisora municipal de Doña Mencía (Córdoba). En nuestro blog tendrás a disposición toda la actualidad cofrade de la villa Menciana y sus alrededores, así como la difusión de reportajes y datos de interés.


jueves, 24 de mayo de 2012

Eucaristía y Procesión Extraordinaria de la Cofradía de la Soledad


El próximo sábado 2 de junio es el día: la Soledad, la Señora, la podremos ver por las calles de Doña Mencía, con motivo de la celebración del 50 Aniversario de la Fundación de su Cofradía. En conmemoración de dicho Aniversario la Cofradía ofrecerá una Solemne Eucaristía a las 20 horas en el la “Plazuela”, oficiada por el Reverendo Señor D. José Enrique Alcalá-Zamora Burgos, Párroco de Ntra. Sra. de la Consolación, acompañado por D. Joaquín Higueras Granadas, Párroco Emérito y Consiliario de Hermandades y Cofradías de Doña Mencía. 

Durante el transcurso de la Eucaristía el acompañamiento musical correrá a cargo de la Agrupación Musical “Virgen de la Soledad” y el Coro que dirige Francisco Amores. 

Tras la finalización de la Eucaristía, dará comienzo la Procesión Extraordinaria de la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad por las calles de la localidad, siendo su itinerario el siguiente: Plaza de España, Ramón y Cajal, Plaza de Andalucía, Granada, Colon, Cervantes, Calvario, Santa Catalina, Virgen, Paseo Iglesia, Baena, Pintor Velazquez, García Lorca, Plaza de Andalucía, Ramón y Cajal y Plaza de España. 

El orden de la Procesión será el siguiente: 

1) Cruz de guía a continuación, la Banda de CCyTT “La Unión” de Baena (Córdoba). 
2) Estandartes de las Cofradías y Hermandades del pueblo, acompañados de dos hermanos portando báculos. 
3) Devotos y fieles alumbrando.
4) Mantillas.
5) Hermanos Mayores de las distintas Cofradías y Hermandades, Junta Directiva de la Cofradía de la Soledad y autoridades de la villa. 
6) Acólitos.
7) Paso de palio de Ntra. Sra. de la Soledad y Esperanza. 
8) Agrupación Musical “Virgen de la Soledad”. 

Para la mejor organización del evento, la Cofradía hace saber: 

-Se ruega a los devotos, fieles y Cofradías asistentes, la máxima colaboración durante el transcurso de la Eucaristía y de la Procesión. 

-Se ruega a todos los devotos y fieles que acompañen con seriedad y orden que la ocasión merece durante el transcurrir de la procesión. 

-Las mujeres que lo deseen, podrán acompañar a la Virgen ataviadas con Mantilla Negra. En el caso de no ser así, no podrá acompañar la procesión en el cortejo designado a las Mantillas, sino que se situará en el de devotos y fieles que alumbran. 

-El orden de las mantillas en la procesión, será designado por un miembro de la Junta de Gobierno de la propia Cofradía, el cuál, según el orden de llegada de las mantillas proporcionará un número del puesto que se debe ocupar para participar en el desfile. Las mantillas irán en filas de tres y se ruega que no se exceda mucho en la separación entre mantillas. 

-Las Cofradías y Hermandades que vayan acompañando en la Procesión, deberán portar su Estandarte para participar en la celebración de la Eucaristía. 

-La vestimenta de los Costaleros será de pantalón oscuro, preferiblemente negro, camisa de manga larga blanca y zapatos oscuros. El Capataz del paso de palio ha citado a los Costaleros a las 19 horas en la Ermita del Espíritu Santo. 

Por último, la Cofradía invita a todos los mencianos a que se sumen a la celebración de éste cincuentenario y que acompañen a Ntra. Sra. de la Soledad en éste día de júbilo para nuestra Cofradía y le alumbren en su camino de Esperanza.




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(Pincha sobre la imagen para ver mejor)

lunes, 14 de mayo de 2012

50 años de Soledad y Esperanza


Nos remontamos al 1.958, año en el que Doña Josefa Campos Roldán adquiere la imagen de titular en Sevilla, debido a que esta señora no quería que la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores procesionara en todas las estaciones de penitencia de la época, por ello Doña Josefa realiza la adquisición de la imagen que hoy conocemos como Virgen de la Soledad. Desde el año 1958 hasta 1962 la Agrupación de Acción Católica fue la encargada de la organización de la procesión, pero el Sábado Santo surgió la idea en dicho grupo de jóvenes de crear una Cofradía para esta imagen. A la semana siguiente se crea la junta de gobierno formada por Rafael Amores quien actuó como presidente, Antonio Jiménez Urbano, José Luque Roldán, Manuel Gómez Segura, Francisco Cubero Arévalo y Francisco Amores Priego.

La talla pertenece a la escuela de Sevilla de mediados del siglo XX, con ojos rasgados, cejas arqueadas y mirada al frente, sin descomponer su expresión. La forma dramática de abrir la boca y la falta de fruncio en el entrecejo describen un dolor moderado y sereno. El conjunto del rostro consigue expresar una imagen abstraída, como ensimismada, y una belleza melancólica y dulce, resultando una de las imágenes mas queridas y admiradas de Doña Mencía.

La idea de formar una Cofradía fue trasladada al entonces coadjuntor Don Antonio Prieto Hurtado, que con su apoyo total impulsó la puesta en marcha del proyecto con la captación de hermanos y elaborando unos estatutos provisionales. En octubre de 1.962, se llegó a un número suficiente de hermanos, se constituyó la primera Asamblea General de Fundación y se pasó al nombramiento de la primera Junta de gobierno, que por aclamación designó a las mismas personas que formaron la primera junta organizadora. 

A propuesta de Don Antonio Prieto Hurtado se acordó que su advocación fuera Nuestra Señora de la Soledad y Esperanza. Idea de Don Antonio Prieto fue también el escudo de la Cofradía, que consiste en un anagrama de María, rodeado de una corona de espinas, sobre una cruz simétrica de fondo en acorde a la representación de la Soledad. Estos tres elementos, desglosados, son los que figuran componiendo el Estandarte de la Cofradía, a los que se añadieron siete estrellas simbolizando los siete Dolores de la Virgen, ademas del escudo de Doña Mencía. La corona de espinas también puede verse sobre la mnos izquierda de la Virgen, lo que nos recuerda el desenclavamiendo de Cristo. En la otra, la Virgen sostiene un ancla dorada, que representa la Esperanza. Actualmente Don Antonio Prieto Hurtado ostenta el cargo de Hermano Mayor Honorífico.

La Cofradía realizó el Sábado Santo de 1963 su primera estación de penitencia con el siguiente hábito: túnica verde, fajín y botones negros, capa blanca con cruz gótica negra y capuchón negro con este escudo en la frente sobre los ojos. La procesión se hizó sobre las andas de la Virgen de Fátima de la parroquía, luciendo corona imperial de metal cincelado con baño de oro, donada por los hermanos Luís y Francisco Amores Priego, ese día la Cofradía estrenó todos los enseres necesarios para la procesión.

Fue en el año 1.964 al terminar la Semana Santa, se acometió la empresa de dotar a la Cofradía de una banda propia, ya que la cofradía desde sus inicios había sido acompañada por la Banda del Santísimo Cristo de la Expiración. La Cofradía de la Soledad adquirió 12 cornetas y 6 tambores, y bajo la dirección y enseñanza del cofrade ya fallecido Miguel Collado Palomar, se llevó a buen fin este propósito, participando por primera vez en el desfile del año siguiente. Con el paso del tiempo sucesivamente se fueron incorporando más cornetas, tambores, bombos y platos, además de las gaitas, hasta completar un número de 24 cornetas, 12 tambores, 2timbales 3 juegos de platos y 15 gaitas.

Hay que destacar que la incorporación de las gaitas supuso una ardua tarea y fue éxito, en un pueblo dónde nadie tenía noción de su técnica, y a base del mucho esfuerzo y entusiasmo de sus entonces responsables, Francisco López Gómez y Juan Poyato Morales. Convirtiéndose la Banda de la Soledad en una de las pocas bandas en su entorno geográfico que estuviese compuesta de este tipo de instrumentos, sobre todo destacando las gaitas y los platillos. Tras una grave crisis que atraviesa la propia Banda en el año 2006, se decide que la banda salga el Sábado Gloria en la Cruz de Guía de la Cofradía no pudiendo así tras 42 años seguidos salir tras el paso de la imagen de la Soledad. En el año 2008 la banda desaparece y no puede acompañar ese año a la cofradía en su estación de penitencia

En el año 2.002, la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad fue sometida a una profunda restauración, dado a su avanzado estado de deterioro. Esta obra fue llevada a cabo por el imaginero cordobés Don Miguel Ángel González Jurado. Dicho trabajo de restauración consistió en la sustitución total del candelero, restauración del craquelado de la policromía de las manos y rostro, consolidación de la mascarilla y ensamblaje del cráneo y rescate de la policromía original. 

Hay que resaltar en la historia de este Cofradía, el periodo en el que fue Hermano Mayor Don Francisco Alguacil Alguacil, espacio de tiempo durante el cual la Cofradía se fue consolidando como una de las más importantes de Doña Mencía. Mención especial merece también el mandato de Don José Luis Caballero Poyato, en el que asistimos a uno de los periodos de mayor florecimiento de la Cofradía, experimentando un gran avance en todos los aspectos; debido también al fortalecimiento y renovación de su Junta de Gobierno con gente nueva. En la actualidad, el cargo de Hermano Mayor recae sobre Don José Luis Alguacil Amores, hijo del antes citado Francisco Alguacil. En esta nueva etapa que sigue vigente en la actualidad ha demostrado su determinación de seguir enalteciendo esta Cofradía.


martes, 1 de mayo de 2012

Sobre las Coronaciones “Canónicas”


¿Qué cofrade no soñado alguna vez con la coronación canónica de su titular mariana? Sin embargo, a la hora de poner los pies en la tierra, las cosas toman otro cariz. En los últimos tiempos, casi siempre de forma extraoficial, se ha hablado del proyecto, la intención o al menos el desiderátum de coronar canónicamente a una u otra titular mariana de alguna hermandad de penitencia de nuestra capital. 

En primer lugar, ¿sabemos cual es el origen de las coronaciones? La costumbre de representar a la Virgen María con atributos de Reina procede del arte bizantino, y la de coronar sus imágenes de cuando el Papa, en la Edad Media, coronaba a los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico. De ahí se paso a considerar que la Santísima Virgen, como Madre de Dios, también podía ser considerada Reina o Emperatriz y, por tanto, ser coronada; pero fue una costumbre que creció muy lentamente: de hecho, podían pasar siglos entre una coronación y la siguiente, y curiosamente quien las concedía no era exactamente el Papa, sino el cabildo de San Pedro; dicho órgano era el responsable de encargar la corona en la Ciudad Eterna y de enviar a uno de sus canónigos a la ciudad donde se iba a realizar la coronación, en calidad de legado pontificio. Para concederla, se atenía especialmente a tres circunstancias: antigüedad en la veneración a la imagen, popularidad en su culto y cantidad de milagros atribuidos a su intercesión. 

Las coronaciones empezaron a generalizarse a finales del siglo XIX, y tras el Concilio Vaticano II vino el “boom” que hoy conocemos, con el resultado de la facultad de decretar una coronación, inicialmente reservada, como hemos visto, el Cabildo de San Pedro, se extendió a los obispos porque había en Roma una auténtica avalancha de cientos de solicitudes procedentes de todo el mundo, de modo que el Cabildo del Vaticano llego a “saturarse” con enormes “listas de espera”. De este modo, en la reglamentación promulgada en 1981 se reservó la denominación “coronación pontificia” a las que se concedieran desde Roma, y se dio validez “canónica” (que en términos eclesiásticos, solo significa “oficial, legal”) a las decisiones de los obispos, que podrían concederlas o no siempre que se cumplieran ciertos requisitos formales. 

Por lo mismo, en Córdoba Capital solo están coronadas por decreto pontificio las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores (1965), Nuestra Señora de la Fuensanta (1994) y María Auxiliadora (2009). Todas las demás que pueden legítimamente añadir el epíteto “Coronada” tras su nombre oficial, han coronadas por decreto episcopal del titular de la diócesis cordobesa. En realidad, hay hasta tres tipos de coronaciones: 

-La Coronación Canónica Pontificia la otorga la Santa Sede; es la única y auténtica “coronación canónica” propiamente dicha. En Córdoba, como decimos, solo han recibido las tres imágenes que acabamos de citar, y en la provincia Nuestra Señora de Araceli, de Lucena, que fue la primera en recibirla (1948). 

-La Coronación Canónica Diocesana puede concederla el obispo de una diócesis a imágenes situadas en su jurisdicción. Es la que han recibido, por ejemplo, Nuestra Señora de las Angustias, Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos y Nuestra Señora del Socorro de Córdoba capital, las patronas de muchos pueblos de la provincia (Torrecampo, Castro del Río, Íznajar, Palma del Río, Villa del Río, y un largo etcétera) y otras imágenes que ni siquiera son patronas (como la Virgen de los Remedios de Aguilar de la Frontera, 1996). 

-La Coronación Litúrgica no necesita requisitos especiales, pues se trata simplemente de la imposición de una corona sobre una imagen en el marco de una ceremonia religiosa; puede realizarla cualquier sacerdote. Todas las imágene titulares de cofradías de penitencia a las que se haya impuesto una corona en una función religiosa han sido “coronadas” de esta manera, incluso mas de una vez: por ejemplo, Nuestra Señora de las Angustias (1953), Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo (1950 y 1954), Nuestra Señora de la Paz y Esperanza (1977), María Santísima Nazarena (1977), María Santísima de la Concepción (1987) y Nuestra Madre y Señora Santa María de la Merced (2001). Lo curioso de esta modalidad es que a posteriori puede llegar a ser elevada al rango de Canónica Diocesana: es el caso que ya se ha dado en alguna diócesis vecina de la nuestra y el que podría haber hecho, de haberlo deseado, la hermandad de Nuestra Señora de las Angustias. 


Los requisitos para la primera, mencionadas más arriba, se concretan de la siguiente forma: 

-La imagen ha de tener una antigüedad no menor de 50 años, valor artístico contrastado e historia se encuentre debidamente documentada. 

-Ha de gozar de pobada devoción popular, ininterrumpida desde sus inicios hasta su estado actual. Los consabidos “pliegos de firmas” son una forma de manifestar esta condición, aunque es notorio que no todos los que son devotos habituales de la imagen cuya coronación apoyan. 

-Hay que comprobar la veracidad de los favores concedidos por la intercesión de dicha imagen así como la irradiación y expansión de su culto: no basta, pues, con ser venerada por su hermandad, su barrio o su ciudad. Es sin duda el requisito mas descuidado –no se menciona nunca cuando se manifiesta el desiderátum de que hablamos mas arriba- y sería evidentemente, sobre todo en su primera parte, el mas complejo de verificar. 

Estas condiciones, mutatis mutandis, son las que se aplican cuando lo que se promueve es una “coronación canónica diocesana”. Obviamente, lo superior incluye a lo inferior, pero no al revés: por ejemplo, un obispo puede presidiar la coronación litúrgica de una imagen, pero la presencia del prelado, por si misma, no implica necesariamente que la coronación devenga de “canónica diocesana” ni, mucho menos, “pontificia” si no se han cumplido los requisitos exigidos en cada una de la dos modalidades; en cambio, un Papa puede oficiar o presidir una coronación que no sea pontificia. 

Antonio Varo – Revista "Córdoba Cofrade" – Marzo 2011.